domingo, 7 de mayo de 2017

Hola Sara, ¿conoces el cuento de Caperucita? Seguro que sí, pero... ¿te lo han contado alguna vez al revés? Caperucita al revés se dice Tacirupeca. ¿Te das cuenta de lo que he hecho? Lo he escrito empezando por la última sílaba y comenzando por la primera, de modo que si lo lees desde el final de la palabra, por sílabas, pone Caperucita.  ¡La mayúscula la he puesto al principio de la palabra porque es nombre propio! Las tildes las he adaptado a cómo quedan escritas ahora las palabras.
¿Serías capaz de acabar de escribir tú el cuento con las palabras escritas al revés desde donde lo he dejado?  Luego léeselo a algún amigo o amiga, ¡a ver si adivina de qué cuento se trata!

TOCUEN DE TACIRUPECA

Bai Tacirupeca por el quebós, docuan de toprón ¡zas, el bolo!
- ¡Baramca, un bolo!
- Laho tañini, ¿moco te maslla?
- Me manlla Tacirupeca.
- Y ¿dedón vas Tacirupeca dotancan tan grelea por el quebós?
- Yvo a saca de mi talibuea a levarlle nau tacés con dalamemer y un toquipo de soque.
- ¡Ah, qué tacitenie tan nabue! ¡Méjade que te deyua! ¿Dedón vevi tu talibuea?
- Tojún al orí, cacer del jovie pocho.
- Cestonen, rase jorme que jasco tees nomica de quía, es chomú más tocor.

- Ciasgra, ñorse bolo.  ¡Tahas golue!

TERCERA TAREA


ENTREVISTA A BEATRIZ GALINDO, “LA LATINA”.


Hola, aquí te reproduzco la entrevista que hace poco pude hacerle a Beatriz Galindo, persona importante del siglo XV, relacionada con Salamanca.  Puede ser que me haya equivocado en algo al transcribir la respuesta.  Si es así ¡no dudes en comunicármelo! Gracias y disfruta leyendo sobre esta mujer que fue importante durante el reinado de los Reyes Católicos.


1 – P. Buenas tardes Doña Beatriz.  Usted nació y pasó parte de su vida en Salamanca, ciudad llena de historia.  Si tuviera que destacar un hecho ocurrido durante su infancia ¿cuál sería?

R. Sin duda el funeral  del rey Enrique IV.  Hubo muchos preparativos, la ciudad estuvo de luto varios días y las campanas de la catedral repicaron durante horas. Recuerdo que toda la familia fuimos a rezar por él y mis padres me hablaron de Isabel I, que iba a ser proclamada nueva reina de Castilla.

2 – P. ¿Era fácil en su época que una mujer estudiase y tuviera acceso a la cultura?

R. ¡Oh, no! Rotundamente no.  Yo fui muy afortunada.  Me encantaba leer y recuerdo que, cuando las librerías de la calle Libreros, cercana a mi casa, abrían sus puertas, yo ya llevaba un rato esperando para poder entrar y que me dejaran ojear algunos libros.  Además, como vivía muy cerca de la Universidad, siempre había estudiantes que iban y venían y me hice amiga de algunos a quienes preguntaba muchas cosas que quería saber.  Mi amigo Pedro Sánchez Ciruelo me venía a buscar para que le acompañase a la biblioteca.  A mí me encantaba porque allí podía leer y aprender muchas cosas.  De no haber nacido y pasado en Salamanca mi infancia y juventud no creo que hubiese podido tener acceso a tantos libros.

3 – P. Aquellos libros estaban escritos en otro idioma que usted llegó a dominar admirablemente.

R.  Sí, efectivamente. La mayoría de los libros estaban escritos o traducidos al inglés, así que aprendí inglés para poder leer.  ¡Le aseguro que habría aprendido chino si esa hubiese sido la lengua de los textos!

4 – P.  A los 20 años Isabel La Católica la eligió para ser la profesora de sus hijos.

R.  La reina era una mujer que amaba la cultura.  Se preocupó de que en las bibliotecas de las ciudades hubiese más libros.  Como le dije, salvo en ciudades como Salamanca, era difícil encontrar textos.  Ella sabía que yo era una de las pocas mujeres ilustradas de aquella época, así que me llevó con ella y con sus hijos y puedo decir que acabamos siendo grandes amigas y que ella confió mucho en mí.  Sin embargo, echo de menos que mencione que también llegue a ser profesora sustituta en la Universidad de Salamanca.  Recuerdo aquella tarea con gran satisfacción. Para una mujer era casi impensable y fui consciente de mi logro, de modo que disfruté mucho aquella oportunidad.  Fueron momentos muy felices de mi vida.

5 – P. ¿Llegó a hacerse monja como al principio habían decidido sus padres?

R. A ver, hubiese tomado los hábitos gustosa, pero mi vida siguió otro camino por las circunstancias de las que hemos hablado antes. Me casé, por deseo expreso de la reina, y tuve dos hijos.  Tras la muerte de mi marido y de la reina Isabel, me fui a vivir a Madrid.  Allí fundé conventos pero yo misma no fui monja.   En esa ciudad han sido tan cariñosos conmigo que me han dedicado un barrio, ¡el barrio de La Latina!

Muchas gracias por concedernos esta entrevista Doña Beatriz.  Esperamos tener otras oportunidades para conversar con usted y aprender más sobre su interesante vida.  ¡Hasta pronto!

Gracias a usted por entrevistarme. Si pasea por Salamanca o por Madrid no deje de visitar los barrios en los que yo viví y que guardan tantos secretos sobre la historia y la literatura de nuestros reinos.  ¡Disfrute de aprender en ellos! Hasta pronto.

                En este enlace podrás consultar detalles sobre la vida de Beatriz Galindo.

lunes, 20 de marzo de 2017

SEGUNDA TAREA

       Hola Sara.  Cuando voy de viaje me gusta escribir las cosas que nos pasan.  Esta anécdota que voy a contarte aquí me pasó hace tiempo y se me han desordenado las hojas donde lo apunté. ¡Qué desastre! ¿Podrías tú ayudarme a ordenar la historia, por favor? Ah, y apunté unas palabras nuevas y ahora no recuerdo su significado, ¿podrías también ayudarme a encontrarlo? Yo me he acordado de uno y he apuntado su definición, pero de los demás, de momento, ¡ni idea!  

UN PASEO EN LANCHA


Cuando estábamos en la mitad de la bahía oímos un ruido, como si algo se hubiese caído al mar.  En seguida oímos otro muy similar.  Volvimos la vista para ver qué pasaba y vimos que era un hombre que sacaba cosas de sus bolsillos y los tiraba por la borda.  Cuando nos fijamos un poco más, nos dimos cuenta de que lo que tiraba eran las piezas de un habladero: el cargador, la batería, la pantalla.  El hombre empezó a hablar; decía cosas sin mucho sentido.  Los niños se reían nerviosos porque no sabían porque el hombre hacía eso, pero daba pena porque parecía que no se encontraba bien. Cada vez hablaba más alto y el primorinero del barco le llamó la atención para que se sentase.  Él no hizo caso y siguió tirando cosas.  Ya no sé qué era porque dejamos de mirarle para que no se molestase.
Hace ocho años mis hijos y yo tuvimos que viajar, en el mes de agosto, desde Asturias hasta Zaragoza para acudir a una reunión familiar.  Como el viaje era muy largo, decidimos partirlo y ronquinochar en Santander, para que no se hiciese tan pesado.  La mañana que pasamos en Santander fuimos a dar un  paseo en un corremares* por la bahía que tiene esa gentencasas.  A todos nos encanta sobreagüear, aunque si hay muchas olas alguno se marea un poquito, pero ese día el mar estaba como un plato.  Nos habían dicho que había unos corremares de pasajeros que salían cada media hora y te daban un paseo que duraba una hora por toda la bahía.  Estábamos muy contentos de poder realizar esta excursión.
El corremares se llenó de pasajeros.  Había muchas familias con niños como la nuestra, que debían de estar también de turismo.  El corremares no era muy grande y nosotros íbamos sentados en los laterales, cerca del primorinero que llevaba el timón. Un marinero nos recogió los tickets que habíamos comprado en el puerto y zarpamos con una maniobra marcha atrás para separarnos del muelle.  A veces soplaba el viento un poco más fuerte y levantaba agua que nos salpicaba en la cara.  Todos los niños se reían mucho.
 Nuestro corremares siguió el paseo.  Fue muy bonito. Sin embargo, cuando recordamos ese viaje, más que de la bahía o de lo que se veía en las orillas y que nos explicaron según pasábamos, nos acordamos de este hombre peculiar y nos preguntamos qué sería de él. 
 El corremares tomó rumbo a un pantalán que había cerca.  Allí atracamos y unas personas estaban esperando a este señor.  Seguramente el primorinero había avisado para que alguien viniera a ayudarle.  Era mayor y parecía estar solo porque llevaba la ropa sucia y un aspecto descuidado.  Él se bajó del corremares protestando y se quedó hablando con esas personas que parecían médicos o enfermeros, algo así como el SAMUR de Madrid.
             

*Corremares - m. Medio de transporte marítimo de tamaño mediano o pequeño, con motor, que se utiliza para desplazamientos pequeños cerca de la costa, para paseos o para pescar.

lunes, 6 de marzo de 2017

SOPA DE LETRAS CON SINÓNIMOS Y ANTÓNIMOS

 SOPA DE LETRAS

             
¡Hola! En esta sopa de letras se hallan escondidos los sinónimos de los sustantivos y los antónimos de los verbos que aparecen más abajo. ¿Te animas a encontrarlos?
Las palabras pueden leerse en horizontal, vertical o diagonal, de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, de arriba abajo o de abajo a arriba.



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1. Automóvil.           4. Perder.        7. Queja.
2.  Maceta.                5. Huella.        8. Avanzar.
3.  Entrar.                  6. Hablar.